martes, 18 de diciembre de 2007

André Breton (fragmentos del manifiesto surrealista)

Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer.
Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes. Luzca el sol o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos.
Pero si más tarde el hombre, fuese por lo que fuere, intenta enmendarse al sentir que poco a poco van desapareciendo todas las razones para vivir, al ver que se ha convertido en un ser incapaz de estar a la altura de una situación excepcional, cual la del amor, difícilmente logrará su propósito.
Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser, y esto basta para mitigar un poco su terrible condena; y esto basta también para que me abandone a ella, sin miedo al engaño (como si pudiéramos engañarnos todavía más).
Me pasaría la vida entera dedicado a provocar las confidencias de los locos. Son como la gente de escrupulosa honradez, cuya inocencia tan sólo se pude comparar a la mía.
A fin de proceder a aislar los elementos esenciales, M. Paul Valéry propuso recientemente la formación de una antología en la que se reuniera el mayor número posible de novelas primerizas cuya insensatez esperaba alcanzase altas cimas.
Todavía vivimos bajo el imperio de la lógica, y precisamente a eso quería llegar. Sin embargo, en nuestros días, los procedimientos lógicos tan sólo se aplican a la resolución de problemas de interés secundario.
Con toda justificación, Freud ha proyectado su labor crítica sobre los sueños, ya que, efectivamente, es inadmisible que esta importante parte de la actividad psíquica haya merecido, por el momento, tan escasa atención.
Han hecho profesión de fe de SURREALISMO ABSOLUTO, los siguientes señores: Aragon, Baron, Boiffard, Breton, Carrive, Crevel, Delteil, Desnos, Eluard, Gérard, Limbour, Malkine, Morise, Naville, Noll, Péret, Picon, Soupault, Vitrac

Te acordaras un dia...

Te acordaras un día
Te acordaras un día de aquel amante extraño
Que te besó en la frente para no hacerte daño
Aquel que iba en la sombra con la mano vacía
Porque te quiso tanto... que no te lo decía
Aquel amante loco... que era como un amigo,
Y que se fué con otra... para soñar contigo.

Te acordarás un día de aquel extraño amante
Profesor de horas lentas con alma de estudiante.
Aquel hombre lejano... Que volvió del olvido
Solo para quererte... como a nadie ha querido.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras
Y te cubrió de rosas sin que tu lo supieras.

Te acordarás un día del hombre indiferente
Que en las tardes de lluvia te besaba en la frente.
Viajero silencioso de las noches de estío
Que miraba tus ojos, como quien mira un río.

Te acordaras un día de aquel hombre lejano
Del que más te ha querido... porque te quiso en vano.
Quizás así de pronto... te acordarás un día
De aquel hombre que a veces callaba y sonreía
Tu rosal preferido se secara en el huerto
Como para decirte que aquel hombre se ha muerto.
Y el andará en la sombra con su sonrisa triste
Y únicamente entonces sabrás que lo quisiste.